La participación económica de las mujeres es uno de los motores más poderosos de la creación de empleo, la productividad y el crecimiento, y, sin embargo, aún no se aprovecha lo suficiente. Los empleos no solo generan ingresos, también transforman vidas, amplían las oportunidades y fortalecen las sociedades. En la estrategia de empleo del Banco Mundial se reconoce que generar más empleos y mejor remunerados es fundamental para poner fin a la pobreza e impulsar una prosperidad sostenible e inclusiva. No obstante, ninguna economía puede hacer realidad esta visión si los obstáculos legales y normativos continúan limitando la mitad de su talento y potencial.
Esto es más que una cuestión de equidad: es una cuestión de crecimiento. Cuando las mujeres pueden trabajar, poner en marcha negocios y ascender a puestos directivos, las economías se vuelven más competitivas e innovadoras y están mejor posicionadas para un crecimiento duradero (Cuberes y Teignier, 2016; Goldberg y otros, 2025; Ostry y otros, 2018). Las empresas que garantizan la igualdad de oportunidades para las mujeres muestran un desempeño más sólido.
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- Más detalles: https://hdl.handle.net/10986/44315
FUENTE: BANCO MUNDIAL